"Siempre tuvimos en claro que los juicios atomizados tienen desventajas". Con esa frase, Oscar Auat celebró la realización de la primera megacausa "Arsenales II- Jefatura II" en la provincia.

El titular de la unidad fiscal de seguimiento de las causas por violaciones a los derechos humanos presenció la audiencia que se sustanció ayer en el Tribunal Oral Federal (TOF) local. Explicó luego que el hecho de que las causas llegaran por goteo a los tribunales estaba relacionado con una "estrategia de impunidad": "al ritmo que veníamos terminaríamos en el 2040, cuando no quedara más nadie. Ni víctimas ni imputados". También opinó que los casos más pequeños no permitían dimensionar el horror y que propiciaban la sobreexposición de los testigos, que tenían que declarar varias veces.

Expresó que el compromiso es mantener el ritmo actual de los procesos (hay 20 juicios en trámite a lo largo del país). Y destacó que las audiencias públicas permiten que nuevas víctimas se animen a acercarse a las sedes judiciales y efectúen nuevas denuncias. "Estamos llegando tarde. Tuvimos más de 30 años de impunidad. Los daños son irreparables. Se construyeron cepos de impunidad en las propias estructuras del Poder Judicial y se nos acaban los tiempos", expresó a modo de autocrítica. También remarcó el procesamiento de civiles en las causas de derechos humanos.

"Mientras haya en el pueblo más chico un conflicto no resuelto, estaremos en deuda", reflexionó.